En 2025, España registra un notable aumento de herencias y donaciones, especialmente de vivienda. Este fenómeno refleja cambios demográficos, económicos y fiscales, así como una mayor conciencia sobre la importancia de planificar la sucesión.
Los últimos datos notariales muestran que, entre 2017 y 2024, las donaciones de vivienda se incrementaron un 67%, mientras que las viviendas heredadas crecieron más del 20%. En el primer semestre de 2025, se registraron más de 200.000 viviendas heredadas y cerca de 27.000 donadas. Estas cifras confirman que la transmisión patrimonial intergeneracional se ha convertido en una vía relevante para acceder a la vivienda y garantizar la continuidad del patrimonio familiar.
Planificar anticipadamente evita que los bienes queden en situación de herencia yacente, bloqueados hasta que se determine quiénes son los herederos. Esta situación genera incertidumbre legal, posibles conflictos familiares y riesgos fiscales, especialmente cuando hay inmuebles, empresas o inversiones de por medio.
La planificación sucesoria permite definir claramente quién hereda, cómo y bajo qué condiciones. Instrumentos como testamentos, pactos sucesorios, donaciones mortis causa o fideicomisos ayudan a proteger el patrimonio y asegurar una transmisión ordenada y eficiente.
Además, la planificación anticipada ofrece beneficios fiscales: analizar el impacto tributario de cada decisión permite reducir cargas innecesarias y optimizar el legado. También ayuda a garantizar la continuidad de empresas familiares y evita disputas que puedan afectar la gestión de activos.
El repunte de herencias y donaciones refleja una tendencia clara: cada vez más familias comprenden que la sucesión no es solo un trámite legal, sino una decisión estratégica. Planificar con antelación aporta seguridad, claridad y tranquilidad, tanto para los herederos como para el patrimonio familiar.
En un contexto de precios elevados de la vivienda y de creciente complejidad fiscal, la planificación sucesoria se convierte en una herramienta imprescindible para proteger el legado, facilitar la transmisión intergeneracional y asegurar que la voluntad del causante se cumpla de manera eficaz.
No se trata únicamente de repartir bienes; se trata de garantizar estabilidad, continuidad y eficiencia patrimonial. Cada decisión anticipada puede marcar la diferencia entre una herencia ordenada y una situación de conflicto, incertidumbre o pérdidas económicas.
Por ello, anticipar y planificar nunca ha sido tan relevante: la herencia ya no es un trámite del pasado, sino una estrategia del presente para proteger el futuro.
Herencias y donaciones en 2025: por qué planificar se ha vuelto imprescindible
En 2025, España registra un notable aumento de herencias y donaciones, especialmente de vivienda. Este fenómeno refleja cambios demográficos, económicos y fiscales, así como una mayor conciencia sobre la importancia de planificar la sucesión.
Los últimos datos notariales muestran que, entre 2017 y 2024, las donaciones de vivienda se incrementaron un 67%, mientras que las viviendas heredadas crecieron más del 20%. En el primer semestre de 2025, se registraron más de 200.000 viviendas heredadas y cerca de 27.000 donadas. Estas cifras confirman que la transmisión patrimonial intergeneracional se ha convertido en una vía relevante para acceder a la vivienda y garantizar la continuidad del patrimonio familiar.
Planificar anticipadamente evita que los bienes queden en situación de herencia yacente, bloqueados hasta que se determine quiénes son los herederos. Esta situación genera incertidumbre legal, posibles conflictos familiares y riesgos fiscales, especialmente cuando hay inmuebles, empresas o inversiones de por medio.
La planificación sucesoria permite definir claramente quién hereda, cómo y bajo qué condiciones. Instrumentos como testamentos, pactos sucesorios, donaciones mortis causa o fideicomisos ayudan a proteger el patrimonio y asegurar una transmisión ordenada y eficiente.
Además, la planificación anticipada ofrece beneficios fiscales: analizar el impacto tributario de cada decisión permite reducir cargas innecesarias y optimizar el legado. También ayuda a garantizar la continuidad de empresas familiares y evita disputas que puedan afectar la gestión de activos.
El repunte de herencias y donaciones refleja una tendencia clara: cada vez más familias comprenden que la sucesión no es solo un trámite legal, sino una decisión estratégica. Planificar con antelación aporta seguridad, claridad y tranquilidad, tanto para los herederos como para el patrimonio familiar.
En un contexto de precios elevados de la vivienda y de creciente complejidad fiscal, la planificación sucesoria se convierte en una herramienta imprescindible para proteger el legado, facilitar la transmisión intergeneracional y asegurar que la voluntad del causante se cumpla de manera eficaz.
No se trata únicamente de repartir bienes; se trata de garantizar estabilidad, continuidad y eficiencia patrimonial. Cada decisión anticipada puede marcar la diferencia entre una herencia ordenada y una situación de conflicto, incertidumbre o pérdidas económicas.
Por ello, anticipar y planificar nunca ha sido tan relevante: la herencia ya no es un trámite del pasado, sino una estrategia del presente para proteger el futuro.
Entradas recientes